Fitor, un enclave salvado por el viento y la prudencia
El incendio de las Gavarres dejó una imagen especialmente poderosa en Fitor, el pequeño enclave de Forallac donde la iglesia de Santa Coloma, de origen medieval, comparte pared con un restaurante aislado en pleno macizo. La Vanguardia lo presentó como el “milagro de Fitor”: las llamas llegaron a situarse a poco más de un kilómetro, pero el viento empujó el avance del fuego en otra dirección y evitó que el frente pasara por encima del conjunto.
El protagonista del relato es Santi Cambil, gestor del restaurante desde 2022 y residente en una zona donde la distancia con los núcleos urbanos convierte cualquier emergencia en una decisión crítica. Según la crónica, vio la columna de humo hacia las diez de la mañana. La tramuntana descartaba que fuera niebla. A medida que el humo crecía y cambiaba de color, entendió que el fuego se había instalado en el paisaje inmediato.
La importancia del episodio va más allá de la anécdota. Fitor simboliza la vulnerabilidad de muchos puntos del interior mediterráneo: patrimonio histórico, actividad económica de pequeña escala, viviendas aisladas, caminos forestales y masas arboladas continuas. En esas condiciones, huir tarde puede ser más peligroso que confinarse correctamente. Cambil, con experiencia en agrupaciones de defensa forestal, tenía claro el protocolo si el fuego se aproximaba: cerrar puertas y ventanas, tapar entradas de humo y esperar en el interior de construcciones de piedra antes que intentar escapar por caminos que podían quedar atrapados.
Las recomendaciones oficiales durante el incendio fueron en la misma línea de prudencia. La Generalitat insistió en seguir las indicaciones de las autoridades, cerrar puertas y ventanas, llamar al 112 en caso de emergencia y evitar desplazamientos a la zona. El objetivo era doble: proteger a la población y mantener libres los accesos para Bombers, Mossos, servicios sanitarios y vehículos de apoyo.
El incendio, iniciado en el entorno de La Bisbal d’Empordà, afectó a una amplia superficie del macizo. Durante las primeras horas, el Govern informó de unas 1.280 hectáreas provisionales y de confinamientos en siete municipios; después, los balances periodísticos y operativos elevaron la afectación a unas 2.200-2.400 hectáreas, en su mayoría dentro del espacio de les Gavarres. La situación se complicó por la velocidad de propagación, los focos secundarios, los cambios de viento y la presencia de urbanizaciones en la posible trayectoria del fuego.
Fitor se salvó, pero el episodio no permite una lectura complaciente. La palabra “milagro” expresa alivio, no planificación. Que una iglesia del siglo X, un restaurante y una vivienda aislada no ardieran dependió en parte del comportamiento del viento y de que el incendio no naciera unos cientos de metros más al este. En incendios forestales de alta intensidad, esos márgenes son demasiado estrechos.
La historia deja una conclusión clara: proteger enclaves como Fitor exige prevención durante todo el año, gestión del combustible vegetal, caminos practicables, autoprotección en viviendas aisladas y una cultura ciudadana que entienda cuándo confinarse, cuándo no desplazarse y por qué la curiosidad ante un incendio puede convertirse en un riesgo añadido.
Fuentes consultadas
- https://www.lavanguardia.com/local/catalunya/20260704/11584435/incendio-gavarres-milagro-restaurante-iglesia-fitor.html
- https://www.lavanguardia.com/local/girona/20260704/11584278/incendio-forestal-bisbal-emporda-fuego-gavarres-confinamiento-carreteras-cortadas-ultima-hora-hoy-en-directo.html
- https://web.gencat.cat/ca/ciutadania/actualitat/noticies/2026/07/es-demana-no-desplacar-se-a-la-zona-de-l-incendi-de-la-bisbal-d-

